
jueves, 20 de octubre de 2011
Pensamientos caseros

miércoles, 5 de octubre de 2011
Una de filosofía...
Total, que acabé entre los libros especializados en un tema, como pueden ser la Historia, la Economía, la Música, la Política... Entonces vi una sección que llamó mi atención: “Ciencias Ocultas”. Se me hizo tan raro que me acerqué a echar un vistazo x) Me encontré con libros de todo tipo, desde tratados del conde de Saint Germain hasta libros sobre cómo hablar con los cardos... pasando también por los libros sobre astrología y magia negra.

Vamos, que aquello me dio muy mal rollo. Pero gracias a mi curiosidad, encontré la sección de filosofía, donde encontré el libro que buscaba ^^ Por si lo queréis saber, se llama “50 cosas que hay que saber sobre Filosofía”, de Ben Dupré. El libro plantea cuestiones interesantes, aunque por ahora sólo he tenido tiempo para leer los tres primeros tratados :P
Pero eso no importa, yo hoy quería hablaros del primer capítulo de este libro. Se titula “El cerebro en una cubeta”.
Imaginad que un científico diabólico hubiera sometido a un experimento a un ser humano. Se habría extraído del cuerpo el cerebro de la persona y colocado en un recipiente con nutrientes que mantendría con vida el cerebro. Las terminaciones nerviosas estarían conectadas a un ordenador súper científico capaz de provocar en la persona la ilusión de que todo es completamente normal. Parecería haber gente, objetos, el cielo, etc.; pero en realidad todo lo que la persona experimentaría sería el resultado de impulsos que van desde la computadora hasta las terminaciones nerviosas.

¿Se trata de una pesadilla de ciencia ficción? Tal vez, pero eso es exactamente lo que pensaríamos si fuéramos cerebros metidos en cubetas. Si nuestro cerebro estuviera en un recipiente en lugar de en el cráneo, cada una de nuestras experiencias sería exactamente igual que si hubiéramos vivido en un cuerpo real inmerso en el mundo real. El mundo circundante – esta silla, el magnífico blog que estáis leyendo ahora xD – forma parte de la ilusión, el poderosísimo ordenador del científico introduce en vuestros cerebros los pensamientos y las sensaciones.
Probablemente no creáis ser cerebros en cubetas; pero no se trata de que lo creamos, sino de admitir que no es posible estar seguro de que no lo somos. EL problema es que si realmente somos un cerebro en una cubeta, todas las cosas que creemos conocer del mundo serían falsas. La posibilidad parece minar nuestras pretensiones de conocimiento acerca del mundo exterior. ¿Existe alguna forma de escapar de la cubeta?
Bueno, no os voy a marear más con esta historia xD Tan sólo quería haceros reflexionar un poco...
¡Hasta luego! ^^